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Milanés, fue cantautor y guitarrista cubano, fundador de la Nueva Trova Cubana junto con Silvio Rodríguez y Noel Nicola. Estudió música en el Conservatorio Municipal de la Habana.
El mundo musical se viste de luto, Pablo Milanés, el baladista galardonado con el Latín Grammy quién ayudó a fundar la Nueva Trova Cubana y le dio la vuelta al mundo como embajador cultural de la Revolución Cubana, falleció en España, donde había recibido tratamiento por cáncer de sangre. Lo abrazó en la península Ibérica el sueño eterno a sus 79 años.
En plena década de los 40, un tiempo difícil y cargado de incertidumbre por la Segunda Guerra Mundial, llegó un hombre o quizás un ángel pletórico de talento, sentimiento, amor y sensatez. Desde niño miraba impávido la inmensidad de la mar y amaba ver atardeceres amarillos o de arreboles naranja que servían de bambalina a ese espectacular encuentro de piélago y tierra. Un niño nacido el 24 de febrero de 1943, caminaba o se trasladaba amoroso en los brazos de su madre, allí empezó a observar, a detallar y recibir mensajes especiales del entorno al corazón.
Sí, era Pablo Milanés, un ser humano único, sencillo y grato, dueño de sonrisas permanentes y de un canto particular y potente que llevaba a los escenarios, posiblemente, los secretos de las sirenas marinas, sus confidentes en esos tiempos de playa y observancia, esas deidades que sobre rocas pintadas de algas platicaban sobre realidades y fantasías.
Milanés fue un obsequio del Gran Padre al mundo, de sus manos y bendecida cabeza salieron letras inmarchitables, todas coherentes, poéticas y con el característico mensaje de un hombre que leyó muy bien y mejor compuso sobre la vida.
Su revolución no fue política, Pablo tuvo un corazón bondadoso, humano y pacifista, desde luego se molestó con inequidades, hambre, violencia y abusos, pero siempre estuvo del lado del diálogo y el común acuerdo, sus dolores y enojos terminaron siendo versos y canciones que pusieron a muchos de hinojos, con emoción y corazón impaciente o eventualmente con lágrimas en los ojos.
Vio la luz de la vida en Bayamo, Cuba, y algunos precisan que desde ese mismo momento corría por sus venas la herencia isleña del son, ese que fundo Repilado o Compay Segundo, vanguardista de esa propuesta sonora en sepia de los eternos Compadres, los cantautores y guitarristas de guarachas y ritmos caribeños, los que marcaron la existencia de Pablo Milanés, un artista que se quedó con las cuerdas, pero imponiendo un estilo propio, de composiciones profundas y de alguna manera paridas en el espectro de la vida de los que habitan la tierra, era un filósofo con cuerdas, propietario de ese tono de voz lleno de poder y hechizo.
Milanés, fue cantautor y guitarrista cubano, fundador de la Nueva Trova Cubana junto con Silvio Rodríguez y Noel Nicola. Estudió música en el Conservatorio Municipal de la Habana.
En los comienzos de su vida musical tuvo influencias por la música tradicional cubana y el feeling (sentimiento, en inglés), estilo de música que inicio en el año de 1940 y que estaba influida por corrientes estadounidenses de la canción romántica y el jazz. El feeling se acompañaba de una guitarra al estilo de los viejos trovadores y enriquecido por armonizaciones jazzísticas.
Fue interprete del Cuarteto los Bucaneros, con quienes colaboró en sus primeros trabajos, fue solista ocasional donde sus experiencias posteriormente lo llevarían a trabajar en solitario. En el año de 1965 publicó “Mis 22 años”, considerada por muchos la unión entre el feeling y la Nueva Trova Cubana, la cual incluye elementos musicales y vocales que serían los precursores de la música cubana que se escucharía posteriormente.
Durante el año de 1967, enviado por las autoridades a un campo de trabajo forzoso, posteriormente enviado a un campamento de castigo donde permaneció allí hasta finales de 1967. En este mismo año, empezó a crear canciones de contenido político.
En el año 1968 tuvo su primer concierto con Silvio Rodríguez en la Casa de las Américas, primera muestra de lo que en 1972 sería como movimiento musical popular de la nueva trova, fue allí donde conoció a los miembros de la élite cultural y musical de otros países americanos. Violeta Parra, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Simone, Vinícius de Moraes, Milton Nascimento, Víctor Jara, entre otros, que pasaron por la Casa de las Américas de la época.
Milanés ha tocado diversos estilos, entre ellos el son cubano y la canción de protesta a finales de los sesenta.
Perteneció al Grupo de Experimentación Sonora y compuesto temas para cine. Participó en un taller donde formaba jóvenes talentos cinematográficos cubanos donde les enseñaba lo mejor de la música cubana y fue allí en donde quedaron plasmados en una generación la música y el cine, ocurrida a finales de los años sesenta y mediados de los sedtenta, en temas como, No me pidas, Los caminos, Pobre del cantor, Hombre que vas creciendo, yo pisaré las calles y otras.
A principios de los ochenta, formó su propio grupo, que se caracterizó por la riqueza de los recursos musicales utilizados y por la variedad de los géneros mezclados.
El álbum titulado “Querido Pablo”, importante en su carrera, homenaje grabado con algunos de sus grandes amigos. En 2005 compone una parte de la banda sonora de la película “Siempre Habana, dirigida por Ángel Peláez. Entre otras de sus canciones famosas están, Yolanda, Yo me quedo, Amo a esta isla, Para vivir y Cuánto gané, cuanto perdí.


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“El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura”.
Montesquieu